Por: Patricio Cartagena D.
Secretario General
Cámara Minera de Chile

Desde hace un tiempo y con más fuerza durante estos últimos meses en pandemia, tema recurrente han sido los diversos cambios que ha tenido el planeta, muchos de ellos positivos, como la disminución de la contaminación; la recuperación de áreas verdes, de afluentes hídricos, entre otros. Esto es una muestra de cuánto el ser humano puede influir positivamente en él, por una menor actividad productiva y una mayor conciencia de los cuidados que debemos tener.

Así también en el mundo industrial, el tema ha estado presente. Cada día escuchamos más a menudo de minería verde; lo que no solo significa no contaminar, sino que incluir en sus procesos productivos tecnologías que aporten a reducir emisiones de todo tipo; especialmente en cuanto a la energía, ítem donde el Estado de Chile se ha propuesto descarbonizar el país. Esto implica intervenir toda la cadena de valor del negocio minero con esta forma y modalidad de producir, es hoy una necesidad para el financiamiento sustentable de proyectos, para una debida comercialización de productos y un relacionamiento comunitario sostenible.

La minería verde, nos llevará a cumplir con exigencias que los países, compradores de nuestros metales, a corto plazo nos van a imponer, por eso debemos realizar la trazabilidad de la extracción, procesamiento, acopio, carguío, transporte; disposición de desechos; cumplimientos laborales, etc.

El país y las compañías que aquí operan están avanzando en eso e incorporando el concepto dentro de las operaciones, por lo que es trascendente que estas intenciones, con el apoyo de cada uno de las personas que en ellas trabajan, se transformen en hechos.

A esto debemos sumar la fuerza conceptual e indicadores que proporciona la economía circular, la que en el ámbito minero es muy atingente, ya que pretende reducir la entrada de los materiales vírgenes como la producción de desechos, por ejemplo.