Para una efectiva toma de decisiones políticas planteó el académico Raúl Burgos Pinto

VALPARAISO.- Viernes 26 de febrero de 2021

Es necesario insistir y seguir buscando fórmulas que garanticen una toma de decisiones efectiva en la región por parte del Gobernador Regional que será electo en abril próximo, pero eso será posible sólo con una verdadera autonomía financiera, planteó el académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso Raúl Burgos Pinto.

Esta afirmación la hizo al abordar el tema de la descentralización que tiene varias aristas, pero las dos más importantes son la autonomía política y la autonomía financiera: “Naturalmente ambas cosas van de la mano. Es difícil que una región tenga autonomía política sin contar con recursos para proyectar y planificar sus políticas. La nueva figura del Gobernador Regional contribuye en mayor autonomía política, al ser una autoridad elegida democráticamente y que cuenta con atribuciones propias. Mientras que la autonomía financiera podría ser fortalecida mediante la Ley de Rentas Regionales. Esta ley cambia la estructura de los presupuestos regionales. Hace que la distribución sea más flexible, ya que, el Congreso sólo aprueba montos globales, dejando el detalle para las autoridades regionales”.

El candidato a la Convención Constituyente por el Distrito 7 agregó que “para quienes soñamos con regiones más autónomas, que sean capaces de enfrentar y resolver sus problemas, esta ley no nos deja satisfechos. Por ejemplo, no dice nada en relación a tributos o impuestos regionales. Entonces, no tenemos la certeza de cuáles serán los criterios para distribuir los respectivos montos globales hacia las regiones. Todo está pensado como un mecanismo de coordinación con el gobierno central y sus representantes. Las resoluciones del gobernador tienen que ser revisadas por la Subdere, a pesar de que los gobernadores no deberían depender del gobierno, por ser autoridades electas y con representatividad propia”.

De acuerdo a este marco realista Burgos estima que “estos elementos, ya señalados, hacen que la autonomía política y financiera de las regiones todavía sea muy líquida, dependiente de un soporte centralizado, algo por alcanzar. Debemos insistir y seguir buscando fórmulas que garanticen una toma de decisiones efectiva en la región, pero eso será posible sólo con una verdadera autonomía financiera. Por ahora, la ley de rentas regionales es un avance”.