La PAES suele vivirse como un desafío que provoca ansiedad, preocupación y un desgaste prolongado en los estudiantes. Meses antes de rendirla, muchos experimentan alteraciones en el sueño, en la alimentación y en su mundo emocional.
Una rutina diaria organizada, con horarios claros y momentos de ocio entre las actividades más demandantes, ayuda a disminuir la tensión acumulada. Mantener una alimentación ordenada y nutritiva, junto con una adecuada hidratación, también contribuye al bienestar y favorece el nivel de energía necesario para estudiar.
El ejercicio físico, también es un aliado del sistema cognitivo, ya que regula la esfera emocional y reduce el cortisol, la hormona asociada al estrés. Para quienes no lo integran habitualmente en su vida, el contacto con la naturaleza puede ofrecer beneficios similares.
Respecto del día de la prueba, se recomienda centrar la atención en la lectura de cada pregunta, subrayando los elementos esenciales y evitando revisar las alternativas antes de comprender el enunciado. Si surge duda entre varias opciones, sugiere marcarlas y retomarlas al final. Frente a textos largos, se aconseja dejar palabras clave o comentarios breves por párrafo y asociar a los personajes con acciones o características que faciliten su recuerdo.
La PAES evalúa competencias, por lo que identificar si cada respuesta requiere describir, explicar, analizar o relatar un evento permite descartar alternativas.
Finalmente, el buen funcionamiento del sistema nervioso depende del sueño, la alimentación, la hidratación y los espacios de recreación. Cuidar estos aspectos puede marcar la diferencia en el rendimiento y en la vivencia emocional de esta etapa.
Claudia Figueroa
Académica de la Escuela de Fonoaudiología
Universidad Andrés Bello.-