Carta/Opinión: Evitar llanto de separación en el ingreso al jardín infantil.-

El ingreso al jardín infantil por primera vez representa un hito significativo en la vida de niños y niñas, así como también para sus familias. Este proceso suele ir acompañado de llanto y dificultades por separarse de madres, padres o cuidadores, una reacción esperable frente a un cambio profundo en la rutina, los vínculos y los espacios cotidianos.

En Chile, actualmente no existen protocolos estandarizados que orienten a los jardines infantiles en cómo abordar de manera sistemática los procesos de adaptación. Sin embargo, desde la experiencia en el trabajo con infancia y familias, es posible identificar recomendaciones que permiten acompañar este proceso de forma respetuosa y centrada en el bienestar emocional de los niños.

Uno de los primeros aspectos a considerar es la elección informada del establecimiento, valorando no solo su cercanía o disponibilidad tanto al hogar o trabajo de los padres, sino también su infraestructura, el equipo educativo y los protocolos de funcionamiento y contención emocional. Conocer el jardín antes del ingreso permite a las familias tomar decisiones más seguras y coherentes con sus necesidades.

Previo al inicio formal, se recomienda realizar visitas acompañadas con los niños, favoreciendo que puedan conocer el espacio, los materiales y a quienes estarán a cargo de su cuidado. Durante los primeros días, es positivo que el niño pueda permanecer un tiempo junto a su cuidador dentro del jardín, familiarizándose con las rutinas y las personas del entorno.

Cuando el niño comience a quedarse solo, esta separación debe ser breve y progresiva, aumentando el tiempo de permanencia de manera paulatina. Es fundamental que cuente con una educadora o técnico que pueda ofrecer contención emocional en caso de desajuste. Si el malestar persiste y no es posible contenerlo, siempre se debe contactar a la familia para que pueda retirarlo, evitando experiencias de angustia prolongada.

La información clara y honesta hacia el niño también cumple un rol central. Explicar al niño que mamá o papá se irá, pero que volverá, y despedirse siempre de manera explícita, favorece la confianza y disminuye la ansiedad asociada a la separación.

Es importante comprender que la adaptación al jardín infantil es un proceso paulatino e individual, profundamente influido por el temperamento de cada niño. Adaptarse implica aprender a confiar el propio cuidado a personas desconocidas, en un ambiente nuevo, y construir vínculos significativos que permitan sentirse protegido y contenido.

Acompañar este proceso con respeto, tiempos adecuados y vínculos de confianza no solo favorece el bienestar de los niños, sino que también entrega tranquilidad a sus familias, fortaleciendo la relación con el jardín infantil como un espacio seguro para el desarrollo.

Daniela Estobar

Académica de la Escuela de Terapia Ocupacional

Universidad Andrés Bello.