Carta/Opinión: “Quiropraxia: por qué crujen las articulaciones”.-

La quiropraxia se ha consolidado como una herramienta terapéutica utilizada para abordar diversas disfunciones o complicaciones musculoesqueléticas, especialmente a nivel de la columna vertebral. Su objetivo principal es restaurar la movilidad articular y favorecer el adecuado funcionamiento del sistema nervioso mediante técnicas manuales específicas. Sin embargo, su creciente popularidad hace necesario reforzar un mensaje clave, ya que no se trata de una práctica inocua si no se aplica bajo criterios clínicos adecuados.

Las técnicas quiroprácticas son realizadas tanto por quiroprácticos como por otros profesionales de la salud con formación en terapia manual; sin embargo, no necesariamente comparten la concepción o filosofía propia de la quiropráctica, por lo que debe diferenciarse la quiropráctica de un profesional que hace maniobras quiroprácticas.

Uno de los aspectos que más llama la atención de los pacientes es el sonido que se produce durante algunas manipulaciones. Este fenómeno, conocido como cavitación, corresponde a la liberación de gases dentro del líquido sinovial producto de cambios de presión en la articulación, y no implica daño estructural. Aun así, su correcta ejecución requiere conocimiento anatómico y experiencia clínica.

El principal riesgo de la quiropraxia no radica en la técnica, sino en su indicación inadecuada o en la ausencia de una evaluación previa. Existen múltiples condiciones que contraindican su uso, como pacientes con osteoporosis, fracturas, enfermedades autoinmunes, compromiso neurológico o alteraciones vasculares. En estos casos, una manipulación puede agravar el cuadro, generar lesiones e incluso provocar complicaciones graves, especialmente en la región cervical.-Hernán de la Barra

Académico Escuela de Kinesiología

Universidad Andrés Bello.-