La denominada “Operación Alto Voltaje” permitió desarticular una organización criminal que operaba en al menos siete regiones del país, con 25 detenidos, 187 toneladas de cobre incautadas y un esquema que habría movilizado más de $816 mil millones entre 2020 y 2025.
Las autoridades chilenas desarticularon una organización criminal dedicada al robo y exportación ilegal de cobre, en el marco de una investigación multiagencia denominada “Operación Alto Voltaje”, que reveló movimientos por más de $816 mil millones entre 2020 y 2025, equivalentes a unos US$917 millones. De acuerdo con los antecedentes informados, la red también habría obtenido de manera fraudulenta más de $58 mil millones en devoluciones de IVA vinculadas a exportaciones.
El caso vuelve a poner en evidencia la magnitud que ha alcanzado el robo de cobre en Chile, el mayor productor mundial del metal, así como el nivel de sofisticación de las bandas que operan sobre cadenas logísticas, transporte terrestre y comercio exterior.
Operación Alto Voltaje: 25 detenidos y 49 inmuebles allanados
Según los antecedentes difundidos este 8 de abril de 2026, la operación incluyó allanamientos coordinados en 49 inmuebles ubicados en siete regiones del país, lo que permitió la detención de 25 personas, entre ellas presuntos líderes de la estructura criminal y operadores clave dentro de la red.
En el procedimiento, además, se incautaron 187 toneladas de cobre, junto con 40 vehículos y 11 armas de fuego. La mercancía decomisada fue valorizada en alrededor de US$2,2 millones a precios actuales, según el reporte inicial del operativo. Esa cifra corresponde solo a lo recuperado en esta fase y no al total movilizado por la organización durante el período investigado.
El cobre robado salía por Iquique con destino a China
La investigación apunta a que la red operaba en distintas zonas del país, donde se concentraba en el robo de cobre y su posterior traslado por vía terrestre hacia Iquique, en la Región de Tarapacá. Desde ese puerto, el material era exportado en contenedores con destino a China, cerrando así una ruta ilegal de alto volumen y alcance internacional.
Ese patrón confirma que el delito ya no responde solo a robos aislados de cables o infraestructura, sino a una lógica de crimen organizado con capacidad de acopio, procesamiento, documentación y salida al exterior.
Un delito que golpea a sectores estratégicos
El avance del robo de cobre se ha convertido en una preocupación creciente para Chile por su impacto sobre redes eléctricas, telecomunicaciones, infraestructura pública, faenas productivas y cadenas logísticas. En la práctica, este tipo de delito no solo genera pérdidas millonarias, sino que también afecta la continuidad operacional de servicios esenciales y empresas ligadas a sectores estratégicos.
El volumen de recursos involucrados en esta investigación también abre nuevas alertas sobre los mecanismos de trazabilidad del metal, la fiscalización tributaria y aduanera, y la necesidad de reforzar la coordinación entre policías, Fiscalía, Aduanas y organismos fiscales.