El triunfo de José Antonio Kast: una oportunidad para que Atacama recupere el orden, el trabajo y la esperanza. ( Diputada Sofía Cid Versalovic)

El domingo 14 de diciembre de 2025, Chile habló fuerte y claro en las urnas. Con un 58,16% de los votos en segunda vuelta, José Antonio Kast obtuvo un triunfo amplio que no solo marca un cambio político: abre una etapa donde la ciudadanía exige, sin rodeos, seguridadempleo y crecimiento.

Desde Atacama lo sentimos con particular urgencia. Porque cuando en Santiago se discute en abstracto, acá se vive en concreto: familias que temen por la delincuencia, emprendedores asfixiados por permisos y burocracia, jóvenes que quieren trabajar sin tener que irse de su tierra, y barrios donde la droga se instaló como si fuera “normal”. No lo es. Y por fin se abre una posibilidad real de recuperar el control y volver a poner a Chile en marcha.Una señal que el mundo también miró

La política no vive encerrada en un país. Chile es una economía abierta: exportamos cobre, litio, fruta; atraemos inversión; dependemos de reglas claras. Por eso, lo que ocurre en una elección se mira desde afuera, y esta vez la reacción internacional fue inmediata.

Medios como Financial Times destacaron que el resultado puede reordenar el mapa regional y dar a Chile un gobierno con foco en seguridad, control migratorio y disciplina fiscal, factores que los mercados suelen valorar cuando reducen incertidumbre.


En la misma línea, Associated Press enfatizó que el respaldo a Kast refleja un cansancio ciudadano frente al avance del crimen y el estancamiento económico, con la promesa de “ordenar la casa” como demanda principal.

Algunos análisis, por cierto, miran el giro con prevención y debate —propio de cualquier democracia viva—, pero incluso esas lecturas coinciden en algo clave: la seguridad y el bolsillo fueron decisivos en esta elección.

La reacción de los mercados: menos incertidumbre, más expectativa

En paralelo a lo político, hubo un termómetro directo: los mercados. Reportes financieros señalaron que el peso chileno se fortaleció y que, en general, la lectura inicial fue que el resultado podría traer más claridad en el rumbo económico y un clima más favorable para inversión.

En Chile, se observó una jornada con movimientos —como siempre pasa tras un evento de esta magnitud—, con registros de variación en el IPSA durante el día, pero con un mensaje que se repite en los análisis: se reduce incertidumbre política y aumenta la expectativa de un giro pro-crecimiento, aunque el Congreso será determinante.

Y este punto es esencial decirlo con claridad: la economía no mejora con discursos, mejora con confianza, reglas claras, inversión, y un Estado que deje de poner trabas al que quiere producir. Varios análisis de bancos e instituciones financieras han insistido en que el desafío será implementar cambios con realismo, pero que el nuevo escenario abre espacio para políticas más pro-inversión.

¿Qué significa esto para Atacama?

Para Atacama, este triunfo representa algo muy concreto: la posibilidad de volver a priorizar empleo y seguridad sin complejos.

  1. Empleo real, no promesas
    Nuestra región vive y empuja al país con minería, servicios, logística, energía y un potencial turístico enorme. Pero también sufre cuando se frena la inversión, cuando los permisos se eternizan, cuando se demoniza al que produce y cuando el Estado se vuelve un obstáculo. Si se instala una agenda que entregue certeza jurídica, impulse proyectos con estándares claros y reduzca burocracia, Atacama puede recuperar dinamismo. Y cuando Atacama se mueve, se mueve Chile.
  1. Seguridad para vivir tranquilos
    La demanda por seguridad no es “un slogan”. Es la madre que teme por su hijo al volver del colegio. Es el comerciante que cierra temprano. Es el trabajador que mira por sobre el hombro en la micro. Kast ganó con un mandato nítido en esta materia, y para nosotros eso es esperanza: volver a caminar tranquilos, recuperar espacios públicos, y apoyar a Carabineros e instituciones para enfrentar el crimen y el narcotráfico con decisión.
  1. Recursos de la región, beneficios para la región
    Atacama no puede seguir sintiendo que entrega mucho y recibe poco. Si Chile retoma una ruta de crecimiento, debemos exigir que eso se traduzca en infraestructurasaludeducación técnica, conectividad y apoyo a pymes locales. No queremos migajas: queremos justicia territorial.

La esperanza no es ingenuidad: es un mandato

Yo sé que muchos atacameños miran la política con desconfianza. Y los entiendo: demasiadas veces se prometió y no se cumplió. Pero este resultado —tan contundente— no es un cheque en blanco: es un mandato ciudadano. Un mensaje que dice: “basta de improvisación; queremos orden, trabajo y futuro”.

El desafío ahora es grande: gobernar para unir, para reconstruir confianza, para proteger a las familias y para poner a Chile nuevamente en la senda del progreso. Y en ese camino, Atacama no puede quedar atrás. Atacama tiene que estar primero.