Kaiser ha demostrado ser políticamente hábil. Aunque tiene diferencias con Kast, ambos tienen el mismo norte. Si el excandidato aspira a ser competitivo en la elección de 2029, necesita que a Kast le vaya bien en estos cuatro años.
Si al gobierno de José Antonio Kast le va bien, el próximo candidato presidencial de la derecha probablemente será alguien que haya sido miembro del gabinete del Presidente. Si en cambio a Kast le va mal, lo más probable es que los chilenos opten por una candidatura de centro o izquierda en la elección de 2029. Por eso, para Johannes Kaiser, el candidato presidencial del Partido Nacional Libertario, el mejor camino para proyectar su carrera política es entrar al gabinete de Kast. Si el nuevo Presidente electo es exitoso, Kaiser podrá aspirar a ser la continuidad. Si fracasa, ser el candidato de una derecha todavía más radical no será una opción muy atractiva en 2029. La estrategia dominante debiera ser ayudar a que el gobierno del nuevo Presidente sea exitoso. Para eso, la mejor opción es entrar al gabinete y trabajar muy arduamente para lograr el éxito del gobierno.
Es cierto que, después de que Kaiser tácitamente descartó su ingreso al gabinete del Presidente electo, el asunto pudiera ser un tema zanjado. Pero como declaró que, respecto a un cargo en el gabinete, “yo no le he pedido nada [a Kast] y él no me ha ofrecido nada”, todavía parece haber algo de espacio para lograr que el aspirante presidencial que llegó en cuarto en la votación de primera vuelta se logre integrar al gabinete que anunciará el Presidente electo en los próximos días. Tanto para Kaiser como para el propio Kast, es mejor que esté en el gabinete a que quede fuera del gobierno.
“Como ganó prometiendo mano dura contra la delincuencia y retomar el sendero del crecimiento, Kast necesita toda la ayuda posible. Llenar al gobierno de tecnócratas y políticos de carrera impopulares no le va a ayudar”
No hay duda de que Kast y Kaiser tienen diferencias significativas. No por nada, el excandidato presidencial abandonó el Partido Republicano para fundar su propio partido. Aunque a fines de 2024 Kast aparecía mejor posicionado para ser el aspirante de la derecha más conservadora, Kaiser decidió entrar a la carrera presidencial a comienzos de 2025 precisamente porque no se sentía adecuadamente representado él. Pero lo que une a Kast y a Kaiser es mucho más de lo que separa a ambos líderes. Los dos creen que el país debe implementar políticas más comprometidas con el libre mercado. Ambos creen importante dar la pelea por la disputa de valores contra la izquierda que ha logrado imponer su visión cultural sobre la sociedad. Abrazan un discurso nativista que incluye el cierre de fronteras y la expulsión de decenas de miles de inmigrantes ilegales. Los dos abogan por mayores poderes y atribuciones a las policías para combatir la delincuencia y por políticas y leyes de mano dura que obliguen a la fiscalía y a los tribunales a buscar e imponer, respectivamente, sentencias más duras contra los delincuentes.
Sobre todo, Kast y Kaiser creen que el país está en una crisis política y moral causada por los gobiernos de izquierda, con la complicidad de la ‘derecha cobarde’, y que la única forma de superar esa crisis es con gobiernos de derecha valiente que no escatimen esfuerzos para avanzar sus ideales de sociedad y no se atemoricen ante la amenaza de movimientos sociales que buscan imponer desde la calle un modelo de sociedad que no es capaz de ganar una mayoría de votos en las urnas.
Así las cosas, parecería evidente que Kaiser quisiera ingresar al gabinete de Kast para sumar fuerzas y mover al país en la dirección que ambos creen que es mejor. Pero ambos líderes son también bastante personalistas. Los dos creen que, no sin razón, al entrar Kaiser al gabinete, los dos liderazgos terminarían haciéndose sombra y enfrentándose por distintos temas. El gobierno no es lo suficientemente grande como para acomodar esos dos enormes egos.
Pero los riesgos y costos de que Kaiser entre al gabinete son mucho menores que los beneficios y oportunidades que implica tenerlo como parte del gobierno de Kast. Aunque ha ganado tres elecciones presidenciales de las nueve realizadas desde el retorno de la democracia, la derecha nunca ha logrado ganar dos elecciones consecutivas. Para poder proyectar su visión de mundo y consolidarla, la derecha debe tener un gobierno que se inicie con alta aprobación y la mantenga en los cuatro años de la administración. Como ganó prometiendo mano dura contra la delincuencia y retomar el sendero del crecimiento, Kast necesita toda la ayuda posible. Llenar al gobierno de tecnócratas y políticos de carrera impopulares no le va a ayudar. Ceder ante la presión del gran empresariado y nombrar un nuevo gabinete de gerentes con marcada trayectoria empresarial es una receta probadamente fracasada (Piñera lo intentó dos veces y debió abandonar rápidamente esa estrategia).
Kast necesita políticos ambiciosos que representen una generación de recambio en la derecha y que entiendan que se debe gobernar para que el sector privado pueda generar crecimiento económico, pero con habilidades políticas claras que permitan tener controlada a la izquierda que, no cabe duda, querrá hacer fracasar al gobierno. Nombrar un gabinete de tecnócratas sería darle a la izquierda la mejor herramienta para caricaturizar a Kast como un gobierno de Piñera III.
Kaiser ha demostrado ser políticamente hábil. Aunque tiene diferencias con Kast, ambos tienen el mismo norte. Si el excandidato aspira a ser competitivo en la elección de 2029, necesita que a Kast le vaya bien en estos cuatro años. La mejor forma de contribuir a ese objetivo es entrando al primer gabinete del Presidente Kast.