COPIAPÒ.- Hace solo unos días, Mario Núñez (57) compartía sus jornadas entre el Hogar de Cristo y las calles copiapinas. Hoy abre la puerta de su propio departamento, respira tranquilo y sonríe con una mezcla de alivio y emoción. No es solo un cambio de techo: es el inicio de una nueva etapa de su vida.
Su historia es una de las primeras que dan vida al programa “Vivienda Primero” en la Región de Atacama, una iniciativa impulsada por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, que busca abordar de manera concreta y con enfoque humano la situación de calle, poniendo en el centro la dignidad de las personas.
La visita a Mario y a otros participantes marca un hito para la región: por primera vez se implementa este modelo, que rompe con la lógica tradicional. Aquí no se exige cumplir condiciones previas. Aquí, primero está la vivienda. Y desde ahí, comienza todo lo demás.
“Aquí estoy, excelente, agradable el lugar. Superó todas las expectativas, gracias a Dios estoy aquí y gracias a ustedes también por apoyarme en esta nueva etapa de mi vida. Excelente, agradecido”, relata Mario, quien durante años vivió en situación de calle y hoy inicia un proceso de reconstrucción personal, incluyendo la revinculación con su familia.
El programa, que en Atacama contempla una inversión de más de $209 millones y beneficia a 18 personas, es ejecutado por el Hogar de Cristo y considera no solo el acceso a una vivienda estable, sino también un acompañamiento profesional permanente. La intervención busca fortalecer la autonomía, mejorar la salud y abrir nuevas oportunidades de integración social y laboral.
En ese sentido, la delegada Presidencial de Atacama, Sofía Cid Versalovic, destacó que este tipo de políticas públicas reflejan el compromiso del Estado con quienes más lo necesitan. “Este es un paso muy importante para Atacama, porque por primera vez estamos implementando el programa Vivienda Primero en la región. Y eso no es menor, porque habla de una forma concreta de enfrentar la situación de calle, poniendo en el centro la dignidad de las personas. Aquí no se trata solo de entregar una vivienda, sino también de abrir una oportunidad real para que hombres y mujeres puedan recuperar estabilidad, apoyo y la posibilidad de volver a proyectar su vida. Ese es el sentido de este trabajo, que estamos impulsando como Gobierno del Presidente José Antonio Kast”, sostuvo la autoridad regional.
Por su parte, la seremi de Desarrollo Social y Familia, Jéssica Gómez Poblete, relevó que el trabajo de la cartera que lidera en nuestra Región de Atacama, está transformando vidas. “Estamos llegando a las personas más vulnerables, aquellos que nos necesitan. Don Mario es hoy el reflejo de lo que realiza nuestro ministerio. Cuando una persona tiene dónde dormir, dónde sentirse cobijada, significa que estamos cambiando vidas, historias y su forma de proyectarse en el día a día”, agregando que, “esto se enmarca en una visión de gobierno que busca avanzar en soluciones estructurales, poniendo en cada rostro, en cada persona, en cada familia, oportunidades reales de inclusión y desarrollo”.
“Vivienda Primero” se basa en evidencia internacional que demuestra que entregar estabilidad habitacional desde el inicio permite abordar de mejor forma otras dimensiones como la salud mental, el empleo o la reconstrucción de vínculos. En muchos casos, más del 80% de las personas logra mantenerse en su vivienda, reduciendo además el uso de servicios de emergencia y mejorando su calidad de vida de manera sostenida.
Pero más allá de las cifras, el impacto se mide en historias concretas. En personas que recuperan rutinas, que vuelven a proyectarse, que dejan de sobrevivir para comenzar a vivir.
En Atacama, este programa recién comienza, pero ya instala una señal clara: salir de la calle sí es posible cuando existe una política pública decidida, un Estado presente y un enfoque que pone la dignidad en el centro.
Porque a veces, todo parte con algo tan simple —y tan poderoso— como tener un hogar.