El Imacec retrocedió 0,1% en doce meses, acumulando una contracción de 0,3% en el primer trimestre, con fuerte incidencia de la menor producción de cobre.
La economía de nuestro país volvió a contraerse en marzo, con una caída de 0,1% en el Imacec, acumulando un retroceso de 0,3% en el primer trimestre de 2026, el peor desempeño para ese periodo desde 2020, en un escenario marcado por la debilidad del sector minero.
Imacec marzo: minería vuelve a presionar a la baja
El resultado estuvo fuertemente influido por la caída en la producción de bienes, que retrocedió 5,2% en términos anuales, con una incidencia directa de la minería.
En particular, la actividad minera cayó 6,5%, reflejando una menor extracción de cobre, consolidándose como el principal factor detrás del deterioro del indicador. Este comportamiento confirma la alta sensibilidad de la economía chilena a las variaciones en la producción minera.
Primer trimestre 2026: peor desempeño en seis años
Con tres registros negativos consecutivos, la economía acumuló una contracción de 0,3% en el primer trimestre, configurando su peor inicio de año desde el período marcado por la crisis social y el inicio de la pandemia. Si bien la serie desestacionalizada mostró un leve crecimiento mensual de 0,3%, el dato anual evidencia una tendencia de debilidad en la actividad.
Imacec no minero: crecimiento acotado
El Imacec no minero registró una expansión de 0,9% anual, lo que indica que el retroceso global estuvo concentrado principalmente en el sector extractivo. Esto refuerza la idea de una economía con comportamientos divergentes entre sectores.
Por otro lado, el comercio mostró un crecimiento de 5,1% anual, impulsado por:
- Ventas mayoristas de maquinaria y equipos
- Comercio minorista en alimentos, vestuario y plataformas online
- Dinamismo en servicios automotores
En tanto, los servicios crecieron 2,1%, destacando el aporte de los servicios personales, especialmente salud, junto con servicios empresariales y transporte.
Industria y otros sectores: señales de debilidad
La industria manufacturera registró una caída de 2,6%, asociada a una menor producción, particularmente en el sector pesquero. Otros componentes de bienes, como el sector agropecuario y pesca extractiva, también contribuyeron negativamente al resultado global.