El peligro de la falta de ronquido en la apnea de sueño.-

En Chile, más de tres de cada diez adultos roncan habitualmente. La Encuesta Nacional de Salud 2016–2017 reportó que el 32,2% de la población refiere ronquido frecuente y un 4,8% señala apneas observadas por su pareja. Sin embargo, uno de los mitos más frecuentes es creer que toda apnea del sueño produce ronquidos. 

La apnea obstructiva del sueño corresponde a un colapso parcial o total de la vía aérea que reduce el flujo de aire durante el sueño. Aunque comparte mecanismos con el ronquido, no son lo mismo. La evidencia internacional muestra que alrededor del 13% de los pacientes con apnea moderada o severa no reporta ronquidos, y en mujeres esta situación es aún más frecuente, ya que cerca del 40% puede presentar apnea sin ronquido audible.

Esta confusión retrasa el diagnóstico. Muchas personas consultan por cansancio, cefaleas matutinas, falta de concentración, irritabilidad o sueño no reparador sin sospechar un trastorno respiratorio del sueño. La somnolencia diurna excesiva, presente en aproximadamente la mitad de los pacientes diagnosticados, es uno de los síntomas más incapacitantes y afecta el rendimiento laboral, académico y la seguridad vial.

La apnea no tratada también se asocia a hipertensión arterial, alteraciones metabólicas como insulinorresistencia y diabetes tipo 2, además de un mayor riesgo de accidentes laborales y de tránsito. En niños, puede afectar el neurodesarrollo y manifestarse con hiperactividad, déficit atencional o bajo rendimiento escolar.

La ausencia de ronquidos no debe tranquilizarnos. El diagnóstico oportuno mediante evaluación clínica y estudios de sueño permite iniciar tratamientos efectivos y prevenir complicaciones. Detectar la apnea a tiempo no solo mejora el descanso, también protege la salud cardiovascular, metabólica, cognitiva y emocional de quienes la padecen.

Christian Castro

Académico de la Escuela de Fonoaudiología

Universidad Andrés Bello