1.- Naciste en Rengo, viviste parte de tu infancia en Quinta de Tilcoco y llegaste a Foncea a los 10 años. ¿Cómo influyeron esos lugares en el escritor que eres hoy?
Rafael Reyes: Creo que esos lugares me enseñaron a mirar a los que casi nunca aparecen en los libros: el obrero que sale de madrugada, el campesino que trabaja la tierra en silencio, la mujer que sostiene la casa sin reconocimiento, el joven que crece sin oportunidades. Foncea me mostró esa vida invisible, y desde ahí entendí que escribir también es darles voz a los olvidados.
Con el tiempo, San Esteban se convirtió en mi casa, pero nunca dejé de mirar hacia esas raíces donde la vida es dura y sencilla a la vez. En esos caminos conocí historias de esfuerzo, de carencias, pero también de dignidad. Ahí nació mi necesidad de escribir sobre lo que no se ve.
- ¿Qué significa Foncea para ti?
Rafael Reyes: Foncea es la memoria de los que no tienen nombre en la historia oficial. Es el obrero que vuelve cansado, el campesino que conversa con la tierra, el vecino que nadie entrevista, el joven que busca salir adelante sin muchas herramientas. Es un lugar donde la vida se escribe en silencio.
Para mí, Foncea es también un recordatorio de que la literatura no puede olvidar a los anónimos. Es el espacio donde entendí que cada persona, incluso la más invisible, tiene una historia que merece ser contada.
- ¿Por qué decidiste escribir sobre el campo, los barrios y las personas?
Rafael Reyes: Porque ahí está la verdad que muchas veces no se publica. El campo, los barrios, los trabajos duros, incluso las historias del que ha caído o del que ha cometido errores, como el ladrón que también es producto de su entorno, son parte de una misma realidad.
Yo escribo sobre el obrero, el campesino, el marginado, el que nadie nombra, porque siento que la literatura tiene una deuda con ellos. No todo está en las grandes ciudades ni en los personajes famosos.
- ¿Cuándo descubriste que la escritura podía convertirse en parte importante de tu vida?
Rafael Reyes: Cuando entendí que había demasiadas historias que se perdían. Historias de gente común, de trabajadores, de personas anónimas que vivían y morían sin dejar registro. Escribir se volvió una forma de rescate, de memoria.
Ahí comprendí que no escribía solo por mí, sino por todos esos rostros que vi en Foncea y San Esteban, que merecían permanecer en palabras.
- Has publicado poesía y leyendas. ¿Qué representa tu obra para ti?
Rafael Reyes: Representa un intento de no olvidar. Mis libros son un archivo de vidas simples: el obrero cansado, el campesino que resiste, el joven sin rumbo, el vecino invisible, incluso el que ha sido juzgado sin ser escuchado.
No busco idealizar, sino mostrar humanidad. Cada texto es una forma de decir que los olvidados también existen y también sienten.
¿Por qué es importante rescatar las leyendas rurales?Rafael Reyes: Porque en ellas vive la voz de los que no escribieron su historia. Las leyendas rurales nacen del pueblo, del campesino, del trabajador, del que no tuvo acceso a la escritura pero sí a la experiencia.
Rescatarlas es rescatar a los anónimos, a los que construyeron la vida cotidiana sin aparecer en los libros oficiales.
- También eres concejal de San Esteban. ¿Cómo conviven el escritor y el político?
Rafael Reyes: Ambos escuchan. La diferencia es que uno transforma en palabras y el otro intenta transformar en acciones. Pero en el fondo, ambos están frente a la misma realidad: la del obrero que necesita trabajo, la del campesino que lucha por su tierra, la del vecino que no es escuchado.
La política me enfrenta a la urgencia; la literatura me permite darle profundidad a esas vidas.
Has recorrido distintas comunas presentando tu litera¿Qué significa viajar con tus libros?
Rafael Reyes: Significa llevar las voces de los olvidados. No viajo solo con mis libros, viajo con el obrero, con el campesino, con el joven sin oportunidades, con el anónimo que nunca fue nombrado.
Cada presentación es una forma de decir: estas historias existen, aunque no siempre se vean.
- Has obtenido reconocimientos literarios. ¿Qué significan los premios para ti?
Rafael Reyes: Son importantes, pero no son el centro. El verdadero reconocimiento es cuando alguien del pueblo se siente representado, cuando un trabajador o un joven dice “esa historia también es la mía”.
Los premios no deben borrar a los protagonistas reales: los olvidados.
- Si pudieras hablar con el Rafael de 15 años, ¿qué le dirías?
Rafael Reyes: Le diría que mire más a la gente común. Que observe al obrero, al campesino, al vecino silencioso, incluso al que ha sido marginado. Que entienda que ahí está la verdadera literatura.
Le diría que no tenga miedo de escribir sobre lo invisible.
- ¿Cuánto de tus experiencias personales está presente en tu literatura?
Rafael Reyes: Todo. Porque crecí viendo vidas que no aparecen en los libros: trabajadores cansados, campesinos olvidados, jóvenes sin oportunidades, personas que la sociedad no nombra.
Mi literatura es un reflejo de esos rostros.
- ¿Cuál es tu gran sueño como escritor?
Rafael Reyes: Que los olvidados dejen de ser olvidados. Que el obrero, el campesino, el anónimo, el que ha sido juzgado o ignorado, tenga un lugar en la literatura.
Y que alguien, en cualquier parte, lea y diga: “yo también existo en estas páginas”.
- Para terminar, ¿cómo te gustaría que recordaran a Rafael Reyes?
Rafael Reyes: Como alguien que escribió para los que no tienen voz. Para el obrero, el campesino, el ladrón que también es historia, el anónimo que nadie nombra.
Como alguien que intentó que los olvidados dejaran de ser invisibles a través de las palabras.…