Ozempic y sus efectos secundarios por abuso estético.-

Ozempic se ha convertido en uno de los medicamentos más comentados de los últimos años. Diseñado originalmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2, su principio activo, la semaglutida, ha demostrado ser eficaz para mejorar el control de la glucosa y favorecer a una importante reducción de peso en pacientes con obesidad. Pero su creciente uso con fines exclusivamente estéticos ha encendido las alertas de especialistas y organismos reguladores de salud.

La popularidad del medicamento ha llevado a que muchas personas lo utilicen sin supervisión médica, impulsadas por la promesa de una rápida pérdida de peso. No obstante, los datos internacionales muestran que esta práctica no está exenta de riesgos. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) registró más de 66.000 reportes relacionados con semaglutida hasta marzo de 2026, incluyendo cerca de 23.000 casos informados solo durante 2025.

La evidencia científica reciente describe efectos adversos que van mucho más allá de las náuseas comúnmente asociadas al tratamiento. Entre ellos se encuentran la gastroparesia, la obstrucción intestinal, la pérdida significativa de masa muscular y disminuciones en la densidad ósea. Asimismo, reguladores internacionales investigan la relación entre este medicamento y casos de neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica, una condición vinculada a pérdida irreversible de la visión.

La situación resulta aún más preocupante cuando el medicamento se adquiere por internet sin receta médica. Investigaciones recientes han detectado productos con bajos niveles de pureza y presencia de endotoxinas, aumentando considerablemente los riesgos para quienes los consumen.

Pese a ello, es importante reconocer que la semaglutida representa un avance relevante para pacientes con diabetes tipo 2 y obesidad. Investigaciones desarrolladas han destacado sus beneficios metabólicos y su potencial para mejorar la calidad de vida de personas que realmente requieren este tratamiento, pero su elevado costo sigue siendo una barrera para muchos pacientes que podrían beneficiarse de él bajo indicación médica.

El principal desafío por ahora es promover un uso responsable y basado en evidencia. La mayor parte de los estudios disponibles se ha realizado en pacientes con diabetes u obesidad severa, mientras que aún existen importantes vacíos de información sobre sus efectos a largo plazo en personas sanas que lo utilizan únicamente por razones estéticas.

Felipe Díaz-Toro

Investigador del Instituto de Investigación de Cuidados en Salud

Universidad Andrés Bello.-