Los accidentes domésticos se han transformado en una de las principales amenazas para la salud infantil en Chile. Según datos del Ministerio de Salud, corresponde a una de las principales causas de muerte en niños y niñas mayores de un año y la principal causa no infecciosa de hospitalización pediátrica. Más del 51% de estos eventos ocurre dentro del hogar, muchas veces en presencia de adultos, y el grupo entre 1 y 4 años concentra el 67% de los casos.
Cada año cerca de 80.000 menores sufren quemaduras, mientras que entre el 4% y el 7% de las urgencias pediátricas corresponden a intoxicaciones, de las cuales un 52% se produce por medicamentos. A esto se suma que el ahogamiento es la principal causa de muerte accidental en menores de 5 años, evidenciando la importancia de la prevención y la reacción oportuna.
Las caídas lideran la lista y constituyen la principal causa de traumatismo encéfalo-craneano en menores de 10 años. En lactantes, representan el 75% de los accidentes. Ante una caída, se debe evaluar el nivel de conciencia, evitar movilizar al niño si se sospecha una lesión cervical y acudir a urgencias si hay síntomas como vómitos, pérdida de conciencia o convulsiones.
Las quemaduras, por su parte, afectan a miles de niños cada año, principalmente por contacto con líquidos calientes o estufas. En estos casos, se recomienda aplicar agua fría corriente durante 15 a 20 minutos, sin usar hielo ni remedios caseros, y cubrir con una gasa limpia si hay ampollas o piel expuesta.
Las intoxicaciones son más frecuentes entre 1 y 4 años y suelen estar asociadas a medicamentos o productos de limpieza. Ante una sospecha, no se debe inducir el vómito y es fundamental contactar de inmediato al CITUC (+56 2 2635 3800) o acudir a un servicio de urgencia.
Los ahogos pueden ocurrir en segundos y en silencio, por lo que requiere supervisión constante. En caso de emergencia, se debe retirar al menor del agua, llamar al SAMU (131) e iniciar reanimación cardiopulmonar si no respira.
Finalmente, el atragantamiento es común en lactantes y niños pequeños, y puede identificarse por tos repentina o dificultad para respirar. Si el niño no puede toser, se deben aplicar maniobras de desobstrucción y buscar ayuda inmediata.
La supervisión activa es la medida más efectiva. No se debe dejar a menores de 4 años solos en espacios como la cocina, el baño o cerca del agua. Además, es clave adaptar el hogar con medidas de seguridad y educar a los niños según su edad.
María Pilar Valenzuela
Académica Facultad de Enfermería
Universidad Andrés Bello